Pequeñas pérdidas de orina al reír, toser o saltar: lo que tu suelo pélvico está intentando decirte
¿Te ha pasado alguna vez…?
Estás riéndote con amigas, haces un salto en clase o simplemente toses… y notas una pequeña pérdida de orina.
A veces es algo puntual.
Otras veces empieza a repetirse.
Y casi siempre aparece el mismo pensamiento:
👉 “Bueno… será normal.”
Pero quiero que te quedes con esto desde el principio:
¡no es normal y no tienes que resignarte!
Tu cuerpo no está roto.
Tu cuerpo está intentando avisarte de algo.
Qué son realmente las pérdidas de orina
Las pérdidas de orina no son solo “debilidad”.
Son una señal de que el sistema que gestiona la presión en tu cuerpo no está funcionando de forma coordinada.
Ese sistema incluye:
- el suelo pélvico
- el abdomen profundo
- el diafragma
- y tu postura
Cuando todo esto trabaja en equipo, la presión se distribuye bien.
Cuando no… el cuerpo busca una salida.
Y muchas veces esa salida es el suelo pélvico.
Por qué ocurren (aunque hagas ejercicio)
Muchas mujeres que tienen pérdidas de orina:
- hacen deporte
- se cuidan
- incluso han probado Kegels
Y aun así… sigue pasando.
¿Por qué?
Porque el problema no siempre es la fuerza.
👉 Es la gestión de la presión.
Por ejemplo:
- empujar al hacer esfuerzo
- meter tripa constantemente
- respirar solo en el abdomen
- moverte sin coordinación
Todo esto aumenta la presión hacia abajo.
Y el suelo pélvico acaba recibiendo más carga de la que puede gestionar.
La conexión con tu abdomen
Aquí es donde muchas cosas empiezan a encajar.
El suelo pélvico y el abdomen no funcionan por separado.
Trabajan juntos.
Si tu abdomen no gestiona bien la presión,
el suelo pélvico lo nota.
Por eso muchas mujeres que tienen pérdidas también sienten:
- abdomen abombado
- falta de control
- debilidad en el core
- molestias en la zona lumbar
👉 No son problemas aislados.
👉 Es el mismo sistema pidiendo ayuda.
Y la respiración… lo cambia todo
La forma en la que respiras influye directamente en tu suelo pélvico.
Si la respiración no acompaña, la presión se dirige hacia abajo.
Si aún no lo has trabajado, aquí puedes entender cómo funciona la respiración 360 y por qué cambia tu abdomen y tu suelo pélvico.
Pequeños cambios en la respiración pueden marcar una gran diferencia.
Una historia real
Recuerdo a una alumna que me decía:
“Me pasa solo a veces… pero cada vez me da más miedo moverme.”
Había dejado de saltar.
Evitaba ciertos ejercicios.
Y empezaba a sentirse insegura en su propio cuerpo.
No necesitaba hacer más fuerza.
Necesitaba entender qué estaba pasando.
Cuando empezó a trabajar la respiración, la postura y la gestión de la presión,
no solo mejoraron las pérdidas.
También recuperó la confianza.
Errores comunes
- Pensar que es “normal por la edad o los partos”
- Hacer solo Kegels sin contexto
- Aguantar el abdomen todo el día
- Evitar moverse por miedo
- No prestar atención a la respiración
Qué puedes empezar a hacer desde hoy
No necesitas hacerlo perfecto.
Pero sí empezar a observar:
- cómo respiras
- cómo haces los esfuerzos
- si empujas hacia abajo sin darte cuenta
Y sobre todo:
👉 dejar de ignorar la señal
Porque tu cuerpo no está fallando.
Está comunicándose contigo.
Pero no solo es cuestión de suelo pélvico. Tu postura también influye mucho más de lo que parece.
Aquí te explico la relación entre suelo pélvico y postura y cómo afecta a la presión en tu cuerpo
Tu siguiente paso
Si has llegado hasta aquí, probablemente algo de esto te resuena.
Y quiero recordarte algo importante:
👉 tu cuerpo no está roto
👉 no es tarde
👉 y no tienes que resignarte
En mis clases trabajamos todo esto de forma integrada:
- respiración
- abdomen profundo
- suelo pélvico
- postura
Con calma.
Con técnica.
Y paso a paso.
Porque no se trata de hacer más.
Se trata de recuperar tu centro y volver a sentir que tu cuerpo está de tu lado 💜


Me pasa todo lo que comentas